¿Dar la mano o aspersores y cochinillos?

El Real Madrid celebra la Liga 1956-57
A partir de 1955 mis padres empezaron a llevarme los domingos por la tarde a Chamartín -poco después Santiago Bernabeu- en las camionetas que desde la Glorieta de Bilbao, primero, y mas tarde desde la Plaza de Roma, nos llevaban al estadio. Ahí me aficioné a disfrutar de un deporte maravilloso que unos supedotados convirtieron poco después en uno de los mas hermosos espectáculos. 

Con ocho años y tras confirmar mi afición me hicieron socio del Real Madrid, y desde entonces cada domingo, sábado, o miércoles, con las competiciones europeas, se convirtieron en todo un acto litúrgico de amor a unos colores en los que siempre me sentí reflejado por la limpieza y el honor de sus deportistas, algo que siempre ha figuardo como estandarte del club hasta en su himno. Por eso nunca he soportado el fanatismo ultra. 

Soy uno de los muchos aficionados que siempre ha reconocido el juego del contrario y cuando lo ha hecho mejor le he aplaudido. La grandeza del Real Madrid la han puesto a prueba en innumerables ocasiones los rivales en el terreno de juego y en una ocasiones se ha podido vencer -las mas- y en otras reconocer el mérito del contrario. Cuando no nos hemos portado deportivamente como espectadores nos han sancionado y el nombre del club ha sido manchado por unos seguidores que cofunden al apoyo con el salvajismo.

Cuando desde el barcelonismo se ha acusado al Real Madrid de ser el equipo del régimen franquista, nos reimos y tras la carcajada,nos hemos preguntado sobre el poder del dictador en Europa para hacer que las democracias se inclinaran ante él para que le concedieran hasta ¡seis copas de Europa, seis! -se dice pronto- al Real. Y no parece que las ligas se ganaran durante esos 40 años, ¿verdad?

Premio de "ducha al Inter tras el esfuerzo"
Han pasado los tiempos y aquel club al que desde el barcelonismo se le acusaba de tener solo Copas de Europa en blanco y negro, logró desarrollar una plantilla y un estilo de juego que le hizo volver a reinar en el viejo continente con tres entorchados mas hasta llegar a los 9 trofeos sin ayudas ni encerronas ni en casa ni a domicilio. Entiendo la rivalidad eterna y la confrontación en el deporte porque es sana y de ahí surgen valores que hacen crecer al ser humano, pero desde el cultivo del odio, la animadversión y el no querer reconocer los méritos del adversario solo crece lo peor y estamos llegando a unos tiempos en los que eso es lo que parece que se quiere destacar y yo me niego.

Regalo a Figo de la Cap de Garrí
Me niego a que los Ultra Sur lleven la marca y seña del Real Madrid; nunca les he secundado sus ánimos ni pancartas, ni siquiera cuando recuerdan a Juanito cada minuto "7" de partido, y si eso lo hago en mi casa. Me indigna exactamente igual el odio-envidia culé. Cuando el F. C. Barcelona ha jugado bien y ha ganado merecidamente se le ha reconocido y en el madridismo aún estamos esperando que suceda lo mismo en el Nou Camp, empezado a ser conocido entre los merengues como el "Aspersors Camp" (Campo de Aspersores) o "Cap de Garrí Camp" (Campo de Cabeza de Cochinillo). 

Hoy se juega la vuelta de las semifinales de la Champions en ese estadio y espero y deseo que el llamado "seny" catalan se manifieste y -por una vez-, si ganan, sepan hacerlo y, si pierden -como deseo-, reconozcan que "no vale todo" en el deporte, y que el equipo que, hasta ahora, ha desarrollado el mejor fútbol de los últimos tres años no vuelva a utilizar las triquiñuelas antideportivas ni sobre el césped ni fuera de él. 

Si hoy caemos daremos la mano al vencedor y si ganamos espero que podamos salir indemnes, secos y sin cabezas de cochinillos para cenar.

Pase lo que pase ¡Hala Madrid! siempre.

PD: Que inteligente es Mourinho. Ahora entiendo la mención de Unicef

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