Charl Schwartzel, Chaqueta Verde 2011
Charl Schwartzel celebra su victoria Ni el mejor guionista cinematográfico podía haber escrito el desarrollo de la recién acabada edición del Masters de Golf, y menos el final. Era poco imaginable pensar que un jovencísimo, aunque grandísisimo jugador, como el norirlandés Rory MacIlroy, propenso a coger pájaras -que imagen mas tremenda ocultando su cara de su desolación apoyado en el driver antes de salir en el hoyo 14-, pudiera desinflarse como lo hizo en la última jornada, aunque ya le había sucedido en otras ocasiones, pero con menos colchón de golpes sobre sus seguidores. Tampoco era imaginable que el único norteamericano que se sumó a la fiesta, Tiger Woods, tras hacer lo más dificil en la segunda vuelta del tercer día y primera del cuarto cayera al final, pero lo que superó con creces fue el desarrollo de los cinco últimos hoyos y el final, como dice hoy Juan Morenilla en su crónica en El País Hitchcock juega al golf . En ese momento llegó a haber hasta seis jugador...