Nunca... (53) Guapos, músicos y "el pollo frito"
Paloma y yo empezamos a salir a mediados de enero. En el trabajo no hacíamos ningún comentario personal y quedábamos a las diez de la noche en Nebraska para cenar algo y bajar paseando hasta la calle Ventura Rodríguez, donde había un pub en el que nos íbamos conociendo, pero nuestra privacidad duró apenas un mes porque una noche coincidimos con Revert en la calle; no dijo nada, nos sonrío con un saludo cómplice, pero al día siguiente toda la radio sabía que Paloma y yo teníamos una relación. Unos días antes, según íbamos ganando confianza, ella me desveló que era hija de Ramón Varela, subdirector general de la Ser. Entendí la descripción de Revert cuando me pidió que la tratara con tacto porque era una persona “especial”. Hablamos sobre ello, valoramos los inconvenientes y decidimos llevarlo con la máxima discreción porque nos podía perjudicar a los dos, principalmente a mi. Fuimos preparándonos para comentarios de todo tipo. Siempre hay “colegas” dispuestos a crear todo ...