4-1; Ganó Cibeles
La
guerra entre dos de los dioses en el Olimpo dio la victoria a la Madre Tierra
(Cibeles-Gea) sobre el Soberano de los Mares (Neptuno-Poseidón). También en la
morada de los dioses la competición es cruel como lo fue con los seguidores de
dios de los océanos y generosa con los de la Gran Mater. El resto de deidades
disfrutaron de la lucha que como siempre coronó en este caso a la vencedora
mientras que el derrotado volvía al fondo de los mares a curarse las heridas de
la batalla.
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Cibeles celebra su victoria con Ramos y Casillas, dos de sus guerreros (Foto: Diario As) |
Realmente
fue un duelo de titanes en el que el abultado resultado final no deja de ser
anecdótico porque cuando el rival ha caído es mas sencillo asestarle las
estocadas mas definitivas, y eso es lo que el Real le hizo en la prórroga al
Atlético. Pero antes de ese tramo final la lucha tuvo momento épicos. En la
primera parte fueron los seguidores del dios de los mares quienes se
organizaron mejor aunque los golpes mas duros los ocasionaban los
representantes de Cibeles si bien con escaso acierto.
La
segunda parte se niveló el partido y ya en el tramo final los rojiblancos se
mostraron exhaustos cediendo paulatinamente terreno hasta ir cayendo en sus
zonas defensivas donde recibieron en el último instante el sablazo del guerrero
Ramos. El tiempo añadido solo
sirvió para ahondar en la herida mortal y que los hados volvieran a dar la espalda 40 años después a los hijos de Neptuno.
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El gol de la maldición 40 años después (Foto: Diario As) |
Si,
fue una lucha de titanes, un enfrentamiento entre dos estilos muy similares
aunque algunos expertos se empeñen en querer demostrar lo contrario. Fue un
enfrentamiento de fuerza, garra, pelea por el balón, luchas tácticas al que
varios de los protagonistas llegaban muy tocados. Aún me pregunto la obsesión
de Diego Costa y su entrenador, tras lo sucedido en el último partido de liga
en Barcelona, insistir en alinear a un jugador que podía haberse roto
definitivamente. En la ciudad condal le salió bien, pero no se puede acudir a
diario a la fuente de los milagros.
Venció
el Real y obtuvo la obsesionada décima corona agigantando su leyenda.
Felicidades al campeón y honor y gloria al caído porque lo ha hecho siendo fiel
a unas formas y estilos que le han hecho grande y le harán seguir creciendo. El
fútbol español está de enhorabuena porque ahora hay tres –de momento- en la
pelea por los laureles, y su reinado futbolístico va a continuar pase lo que
pase en el mundial porque la próxima temporada arrancara con un duelo europeo
español de nuevo, esta vez entre Sevilla y Real Madrid por la Supercopa de
Europa en tierras de Gareth Bale.
Ahora
un descanso de tres semanas y de nuevo nos metemos en el lío del Mundial. Que
siga la noria del fútbol y que no pare; los dioses del Olimpo se han apuntado a
la pelea y les ha gustado. Somos hijos de Hércules, Celtus e Iber y ellos nos
acompañan.
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