Nunca... 201 Dircom/Jefe de Prensa

Tercera parte (1998-2010)

La Comunicación

A pesar de los dieciséis años fuera de la central había ido viendo su evolución, las obras en el edificio, la adaptación a las nuevas tecnologías, los cambios y mudanzas de áreas y departamentos, nombramientos. Tras las obras de finales de los años 80 que habían encargado Galdón y Planas las instalaciones de la radio se habían agrupado en las dos últimas plantas del edificio de Gran Vía 32. Ya no se accedía por el legendario “32 bis” –aunque siempre conocimos al viejo soportal de Los Certales o Artesapaña como el “único” número 32 de Gran Vía porque por el otro se accedía a oficinas de diferentes empresas y lo ignorábamos.

La Sierra de Guadarrama a nuestras espaldas
Las obras que los reyes habían inaugurado en 1989 contemplaban la unión de las dos ultimas plantas de la radio enlazadas por una escalera interior. En la planta octava se encontraban los estudios de todas las  cadenas, las redacciones de informativos, programas y musicales, y en la novena se habían instalado los despachos de los diferentes departamentos; era la planta noble. El resultado era una radio moderna con unas instalaciones amplias, diáfanas y mucha luz. Todo estaba abierto y no había compartimentos aislados.

A raíz de la unión con Antena 3 de Radio, el personal de la cadena del Conde de Godó se trasladó de la calle Oquendo a Gran Vía dejando pequeñas las nuevas dependencias. Dos ejemplos fueron la ubicación del área de cadenas musicales y el gabinete de prensa. La primera ocupó la sala de espera general, al lado de recepción, y el gabinete la antesala del estudio de cadena donde había un par de sofás y un aseo para las visitas. Ambas instalaciones se habían quedado muy estrechas e incómodas. Si bien la primera tenía tabiques de pladur, la segunda estaba separada del pasillo por paneles de cristal ahumados protegidos, para preservar una cierta intimidad, por unas persianillas que se subían y bajaban desde fuera. Era una especia de acuario con tres mesas, tres armarios una torre de pletinas y una televisión en menos de 9 metros cuadrados. Teníamos dos ventanas que daban a un gran patio interior en el que se encontraba la que había sido antigua bóveda de cristal de lo que fueron los Almacenes Madrid-París de los años 20, ahora cubierta por planchas de asfalto y hormigón. Detrás teníamos la enorme terraza que miraba a la Sierra de Guadarrama.

Tras la reunión con Delkáder, Javier Agustí me llevó al “Departamento de Prensa”, como rezaba el letrero de la puerta del gabinete para saludar a quien el cabo de una semana iba a relevar, Teresa P. Alfageme, y conocer a mis nuevas compañeras; Ana Vázquez y Marisol Piñero. Quedé con ellas en hablar el día siguiente con tranquilidad para que me pusieran al día continuando con Javier la ronda de visitas a los diferentes despachos para presentarme oficialmente como nuevo director de comunicación-jefe de prensa de Unión Radio (Cadena SER y Musicales). El acto era un simple formulismo porque nos conocíamos todos, pero me sirvió para reubicar cada uno de los departamentos. Todos me recibieron con los brazos abiertos felicitándome por el nombramiento y poniéndose a mi entera disposición para ayudarme en todo lo que pudiera necesitar, especialmente efusivo fue Luis Merino.

Merino, Ferreras y Gavela

Cuando llegué a su despacho me recibió con alegría soltando a continuación un “por fin llega alguien que entiende la música…” Le dije que contara con todo mi apoyo y montamos un sistema de comunicación fluido y permanente, tarea que encargó a María José Casado y a Ana Caballero. A lo largo de los años siguientes mi entrega a ello fue total, al tiempo que me producía una enorme frustración por la falta de empatía a importancia que en general daban los medios a la música como iremos comprobando. El primer reto, al margen de los constantes y exclusivos Concierto Básicos de 40 Principales fue montar el operativo de lo que se llamó Sur Jerez 98.

El otro reencuentro con un viejo conocido fue con Antonio García Ferreras. Como nos conocíamos desde hacía diez años y nos habíamos seguido mutuamente conociendo cada uno lo bueno y malo del otro sabía que la empatía y la complicidad iba a ser una constante en nuestro trabajo.

Al primero que fuimos a ver fue al director de la SER, Daniel Gavela. Con el apenas si habíamos hablado brevemente en alguna asamblea o con motivo de algún evento del circuito de Madrid, pero poco mas. Le vi algo distraído, estaba pendiente de alguna información,… el caso es que poco pudimos hablar mas allá de lo típico de una bienvenida y mostrarme su total ayuda que lógicamente agradecí. 

No desvelo nada de lo que vendrá a lo largo de los próximos capítulos porque en diferente ocasiones me he referido a él como una de las personas, si no la que mas ha influido en mi vida profesional, y no solo durante los años que trabajamos juntos codo con codo en la radio estableciéndose en ocasiones una complicidad que nunca agradeceré bastante. Sin pretenderlo ni yo buscarlo me desveló y abrió nuevos caminos a crecer como profesional. 

Como estaba previsto al día siguiente cuando llegó Teresa me puso al tanto del funcionamiento del departamento, las áreas que cubría, las reuniones a las que había que asistir, los objetivos establecidos y los trabajos que se realizaban. Algo me destacó especialmente y era que aunque no me lo llegaran a reconocer el departamento de prensa de la radio era realmente al auténtico departamento de información mediática de la cúpula del grupo. Lo iría comprobando y con el tiempo no solo me lo reconocieron si que se hizo “cuasi” oficial.

El Departamento de Prensa había nacido a finales de los 80. Eugenio Galdón se había traído a personas de su confianza para montar un área que informara de lo que hacía la Ser y cómo funcionaban las emisoras de la competencia. Durante un tiempo al frente del departamento estuvo Antonio “Chani” Pérez Henares con profesionales como María Eugenia Cimas que posteriormente pasaría a ser Jefa de Prensa de Canal+ y Sogecable. La misión básicamente consistía en comunicar e informar de las exclusivas -“las segunapo”, como denominábamos a las informaciones que arrancaban con el consabido “según a podido saber la Cadena Ser- y entrevistas que se producían en los programas o las visitas de artistas y/o famosos a las cadenas musicales con los respectivos reportajes fotográficos que a lo largo de los años fueron realizando fotógrafos primero como Domingo J. Casas, y posteriormente Pedro Menéndez de la Cuesta y Carlos Álvarez Herrera.

El otro eje del trabajo consistía en analizar y comparar lo que hacíamos nosotros en relación al resto. Con el paso de los años y la guerra mediática y de trincheras que se creó en la etapa de Aznar, y la persecución a Polanco y al Grupo Prisa, el gabinete empezó a dedicar una gran parte de su tiempo al seguimiento de lo que se decía en las demás cadenas de radio o televisión sobre nosotros. Y en relación a ello, lo que se dijera, u oyera Delkáder me trasladó un claro mensaje: “La puerta de mi despacho está siempre abierta para ti en relación a todo lo que veas, oigas, te cuenten, leas o te enteres.

Me dio una prueba de ello con motivo de las nuevas concesiones de emisoras de FM que el gobierno de Aznar había realizado y que había obviado a la Ser.

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