Un estudiante llamado Félix Madero


Uno de los momentos mas gratificantes que tiene este proceso de mirar atrás es el que se refiere a la búsqueda, no solo escarbando en la memoria si no también a navegar entre papeles, documentos y cartas que, a pesar de no haber hecho mucho caso a mi madre, he ido guardando. Cada vez que me hacían una entrevista para periódicos, revistas, emisoras de radio, o intervenciones en programas de televisión, me insistía en guardarlas, y yo, en ocasiones –pocas- le hacía caso porque pensaba en la escasa importancia iban a tener para la posteridad personal y mediática. Solo me preocupaba coleccionar discos, pero si guardé algunos documentos, y ahora me arrepiento de no haberla hecho caso, sobre todo cuando aparecen algunas cartas que recibí en la época de Superventas LP’s en Los 40 Principales.

En ese proceso de recuperación de material para ir escribiendo mi paso por la radio hoy ha aparecido en mis manos (como diría César González Ruano) una carta que me ha sorprendido encontrar y me ha emocionado leer. Inmediatamente he llamado a su autor.

En diciembre de 1977 un joven estudiante de periodismo de 18 años, y asiduo oyente de Superventas LP’s, me escribía preocupado por la ausencia de prácticas en la Facultad de Ciencias de la Información de Madrid, y me pedía venir a la radio, como había hecho yo cinco años antes, para ver cómo era el trabajo radiofónico en realidad, pero prefiero que la leas puesto que el autor me ha autorizado a publicarla.




Félix Madero, como tantos otros amigos y compañeros de la profesión, siempre alabaron aquél programa y manifestaban ser seguidores habituales, incluso altos  directivos, que mas tarde serían mis jefes, reconocían que tanto en el programa de Radio Madrid FM, como en las noches del programa en la cadena Ser, De la noche a la mañana, les ayudé a estudiar la carrera y descubrir grupo, intérpretes y sonidos. Ese es el mayor regalo que, al cabo de casi 40 años de profesión, a uno le hace sentirse satisfecho, y agradecido a los que me dieron la oportunidad de ejercer una de mis vocaciones y pasiones.

A raíz de aquella carta hemos seguido nuestras carreras; desde la competencia o dentro del mismo grupo o empresa, y siempre con cariño, amistad y admiración mutua.

Aquél muchacho de 18 años que escribía al responsable de ”su programa” de radio llegaría a convertirse en un gran profesional que ha recorrido todos los campos; la prensa escrita, la radio y la televisión, convirtiéndose en maestro de todas las especialidades, y hoy desde este blog quiero rendir tributo en él a todos aquellos profesionales que salieron de un facultad que no ofrecía medios, solo teoría, pero que con las ansías de comunicar y servir a la sociedad, superaron todas las dificultades, y han llegado a ser un ejemplo de profesionalidad y buen hacer.

Comentarios

  1. Este post me ha hecho reflexionar mucho, y me ha traido muchos recuerdos. Mi afición por la radio viene heredada de mi madre, dejándose la vista en la máquina de coser mientras escuchaba a Los Porretas, Juan de Toro, Pepe Cañaveras, Joaquín Luqui, Javier Capitán y Figuerola Ferreti. Precisamente a ellos fuimos a ver a la SER, por primera y única vez, mi madre y yo. Luego conocí a Luqui, en su pequeño estudio nocturno repleto de 'singles'. El tiempo ha pasado, y ahora me cruzo por los pasillos cercanos a mi lugar de trabajo con Abellán, Fernandisco (uno de mis mitos de juventud), Luis del Olmo, Goyo González... y con Félix Madero. Si, Félix, con el que además comparto por la mañana unos minutos laborales afables. Pero además, tengo el orgullo de conocer también a Juan de Dios, una persona que también me ayudó a intentar dar mis primeros pasos en la radio (y gracias al gran Mariano Revilla, a quien siempre sentiré no haber podido conocer más), y al que no veo tanto como él se merece. No tengo 18 años, tan sólo 44, pero la radio sigue siendo una meta y un reto vital. Algún día será realidad, y le diré a mi madre que se acerque conmigo a contarme cuántas horas dejó en aquella máquina de coser mientras aquellas voces la llevaban de la mano mientras soñaba.

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