30, la conmovedora transparencia de Adele

Próxima a cumplir 34 años (lo hará el 5 de mayo), lo que hasta ahora ha conseguido Adele Laurie Blue Adkins es incomparable y casi imposible de batir dentro de la industria musical. No se trata de destacar sus más de 120 millones de discos vendidos entre larga duración y singles, Grammys (15), Britt (9), Óscar (1) y Globo de Oro (1) entre otros muchos más, quiero ir mas lejos. Lo ha hecho transmitiendo una total transparencia de sentimientos, desde el final de la adolescencia con su inmortal “19”, el transcurso de la evolución hasta la realidad actual pasando por el crecimiento de las veintena y todo lo que conlleva (“21” y “25”). Cuando presenta “30” hay una mujer que manifiesta una evolución, dolor, depresión y crecimiento admirables en un trabajo creativo mas que admirable comprometido consigo misma.



Pero quiero detenerme en su última obra porque en “30” muestra unos aspectos que van mas allá de los ritmos, tempos, melodías y armonías del trabajo del cantautor, compositor y creador. Cómo muestra sus sentimientos más íntimos y dolorosos resulta conmovedor. De ahí que al margen de la enorme versatilidad de su forma de cantar e interpretar el dolor padecido a la hora de plasmarlo en el pentagrama y darle forma en cd o vinilo me hace entender su conexión con la audiencia. Comprendo perfectamente el crecimiento exponencial de seguidores que se van sumando a su obra porque en sus alegrías y sufrimientos sabe plasmar lo que cada uno en su propia intimidad puede sentir, padecer o disfrutar. 


En sus apariciones públicas, actuaciones y entrevistas muestra como ha resurgido de un tiempo de dolor y desengaño y en su naturalidad, sin ambages y trasparencia está el secreto -si lo es- de su éxito. A la hora de desgranar “30” (he ido a por el vinilo transparente directamente a través de mi amiga Ana (Y que viva Joplin), he recorrido cada uno de los surcos como ella ha hecho desde ese comienzo en el que ha de llevar flores al cementerio de su corazón en homenaje a sus amantes y en cada aniversario presentarles sus respetos. Una mujer que muestra desde el dolor su valentía y recuperación hasta exponerse ante Oprah Winfrey* en un especial grabado con motivo de la presentación de su disco en el Observatorio de Los Angeles, o el maravilloso encuentro con sus mas fieles seguidores y amigos en el London Palladium en un concierto perfecto, con todo calculado hasta el más mínimo detalle, pero finalmente tras preguntarle Emma Thomson por su infancia la emoción salta al reencontrarse con su profesora de aquellos años en el colegio**. Hay que verlo y disfrutarlo.


En ambas actuaciones, al margen de su privilegiada voz y capacidad interpretativa, lo que mas me ha llamado la atención es como crea formas y ambientes que traspasan el escenario con el movimiento de brazos y manos. Parecería que con ellos lograra exorcizar todos los malos momentos y augurios de un tiempo pasado, o elevar el espíritu en los festivos. 

Cada arreglo de cuerda de ese maestro que es David Campbell o el piano de Tobias Jesso Jr. en el impresionante “To be loved” invitan a recorrer cada momento de esos doce temas de experiencias vitales para dejarte llevar y sentir. “30” se convierte en una catarsis no solo para ella, con ese disco consigue en su transparencia vital que en su búsqueda del hogar y el amor se encuentre mas que un oasis, un mundo nuevo y vibrante que merece la pena y compensa, pero hay que trabajarlo como ella hace a lo largo de los doce temas por los que recorre el tiempo que duró el deseo, el amor, el desamor y el renacimiento. 


De ahí que tras el dolor, resalte que “el amor es un juego para que jueguen los tontos” y ella no está para juegos con los que autoinfligirse ese dolor y reconoce que puede amar, y ama otra vez…, pero no es tonta. Al final en esa búsqueda, como ella misma dice, “el hogar está donde el corazón está”.



PD: No sé si ha sido cosa de la compañía, los diseñadores, el departamento de marketing, o ella misma, pero trasladar las letras y los créditos del album con letra tan pequeña, casi ilegible, es un grave error. Si yo tengo el LP y me ha costado imagino que quienes posean el cd tendrán que usar lupa o microscopio.



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