195/ Mariquita Pérez y Móstoles Tecnológico

La Editorial El País-Aguilar les había ofrecido a Susana Moreno y a su –entonces- pareja Dani Martín colaborar en la redacción de un libro sobre una muñeca que en la España de la posguerra se había convertido en la envidia ilusionada de las niñas de los años 40 y 50. Leonor Coello había creado una muñeca que sería referente de toda una época y varias generaciones, la Mariquita Pérez, que con el tiempo vendría acompañada de un hermanito, Juanín Bebé.

Susana y Dani aprovecharon ese verano para recopilar, redactar y documentar todo el material que los “autores titulares” Consuelo Yubero y Javier Conde les iban facilitando. Cuando me preguntó si podían utilizar las instalaciones y material de la emisora para hacer el trabajo, no solo lo permití sino que me convertí en un apoyo ilusionado del proyecto. Cada paso, cada texto, cada capítulo me hacían recordar aquellos años duros de mi infancia de los ’50 en la calle Marqués de Urquijo del madrileño barrio de Argüelles, al lado del Parque del Oeste, pero como decían los autores en la introducción “la ilusión y la escasez son extrañas compañeras de viaje”. Veía en su trabajo la felicidad de mi hermana -“la Nena”- que creció con su Mariquita Pérez. Les ayudé contándoles las peripecias y travesuras infantiles entre hermanos cuando ella se pasaba tardes enteras jugando con su muñeca, que apareció en casa como un milagro una mañana de Reyes.

La España de Mariquita Pérez se trataba de un libro que recogía colaboraciones de Concha Espina, Josefina de la Maza, Antonio Buero Vallejo, José Luis Sampedro, Fernando Vizcaíno Casas, Miguel de los Santos, La Chunga, Manuel Vázquez Montalbán y Rosa Montero que realizaron Javier Conde y Consuelo Yubero. Mariquita Pérez fue un sueño idealizado por Leonor Coello en 1938 en San Sebastián inspirándose en su hija. Jacinto Guerrero y Eugenio D’Ors apadrinaron la muñeca de porcelana, pelo real y vestidos de las mejores telas. Así surgió la idea de “la muñeca que se viste de verdad” como reza el resumen de la solapa del libro. Poco después llegaría “su hermano” Juanín Bebé protagonizando cuentos y haciendo anuncios, de prensa y radio, claro, no había televisión. Con el paso de los años Mariquita Pérez se convertiría en una valiosísima pieza de museo con altos precios en mercados de subasta y coleccionista.   

Susana recordaba recientemente de forma agradecida la felicidad que le produjo aquél duro y negro, pero reconfortante trabajo en las tardes de verano en las que mientras redactaban el texto, compartía con ellos los recuerdos de aquellos años con mi hermana. Susana me mostró su agradecimiento por permitir que se quedara “en la redacción fuera del horario de trabajo y utilizar la máquina de escribir y el teléfono para redactar mi primer libro como colaboradora. Me aportó grandes ideas –decía- que volqué en el texto y fue muy comprensivo dejando también que mi entonces pareja y co-autor del libro, trabajase a mi lado en la redacción. La España de Mariquita Pérez tuvo un éxito de ventas aceptable y tras el intenté abrirles puertas a nuevos contactos para que no perdiera ese hilo literario.

Siempre agradecida y cariñosa me confesaba que la ayudé “a matar muchos miedos, a potenciar el sentido práctico de las cosas, a vivir lo bueno de la profesión, pero también a afrontar de cara las dificultades, sin arrinconarlas para otro momento”. En ella siempre valoré y aprecié la enorme profesional que se estaba convirtiendo. Siempre fue muy fácil trabajar con los grandes, y por suerte aún seguiría conmigo en Móstoles unos meses más aunque no tardaría en seguir el camino de Manu en dirección a Madrid.

Móstoles, ciudad universitaria y tecnológica

Hacía varios años que Móstoles había apostado por convertirse en una ciudad de investigación tecnológica y había solicitado a los gobiernos del Estado y la Comunidad par que concediera los permisos para implantar un Campus Universitario en la zona sur de Madrid. Una prueba de ese impulso había sido la instalación del Centro de Tecnología de Repsol como primer pilar de un ambicioso proyecto denominado Móstoles Tecnológico que llevarían adelante sendos gobiernos socialistas y populares.

Logo Universidad Rey Juan Carlos
Finalmente el 8 de Julio de 1996 se había creado la Universidad Rey Juan Carlos bajo el lema “Non nova, sed nove” (No cosas nuevas, sino de una nueva manera) cuya sede se instalaría en Móstoles tras un periodo de negociaciones con Alcorcón, Fuenlabrada y Aranjuez que se repartirían un campus intermunicipal. El propio monarca acudió a la colocación de la primera piedra acompañado por Alberto Ruiz-Gallardón, presidente de la Comunidad de Madrid y los alcaldes José Mª Arteta (Móstoles), José Quintana (Fuenlabrada), Jesús Salvador Bedmar (Alcorcón) y José Mª Cepeda (Aranjuez). En un momento del acto el Rey se dirigió a Teodoro González Ballesteros, primer Rector, al que públicamente le pidió que le mantuviera informado de la marcha de las obras para que no se produjera ningún retraso en la construcción de los diferentes pabellones de escuelas y facultades.

A lo largo de su existencia pasarían por la Universidad Rey Juan Carlos Guillermo Calleja Pardo (1997-2000), que sustituyó a González Ballesteros, Carmen Caffarel, catedrática de comunicación audiovisual, que posteriormente sería directora de Radiotelevisión Española de Abril de 2004 a Enero de 2007 y Directora del Instituto Cervantes en el periodo 2007-2012, Carmen Iglesias, catedrática de historia, miembro de número de la Real Academia Española y presidenta del grupo Unidad Editorial, David Ríos Insua, Catedrático de Estadística e Investigación Operativa, Numerario de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Edurne Uriarte, Catedrática de Ciencia Política. Francisco Marhuenda, profesor de Historia del Derecho y de las Instituciones, director del diario La Razón y la actriz Blanca Suárez.

20 años sin Evangelina

El 2 de agosto se cumplían 20 años del trágico accidente de carretera que le costó la vida a Cecilia, y Santiago Alcanda realizó un precioso y sentido programa-documental en M80 Radio con sus canciones acompañadas de documentos y declaraciones de su hermana y amigos.



A lo largo del mes fuimos cerrando la gira de otoño del Super Uno que nos llevaría el 3 de septiembre a Santa María de la Alameda, el día 4 a Alcorcón con la sorpresa de la actuación única para nosotros de María José Santiago gracias a las gestiones que realicé con el apoyo inestimable de Francisco Herrera, director de cadena Dial. El día 5 fuimos a Navalcarnero, montábamos una paella gigante en Continente el día 6, llegamos a Brunete el día 9, a Móstoles el 11, Villaviciosa de Odón el 19 y Quijorna el 5 de Octubre. Una operación que aportó en total algo mas de dos millones de pesetas, deducidos los gastos de viajes y estructura del escenario móvil.

Adiós Manu, adiós… hasta mañana

Tras la experiencia de Manu los fines de semana en Madrid, la central lo reclamó para sus filas. Yo me quedaba con Javier Lobo como responsable de deportes en Móstoles y la emisora aumentaría su nivel y presencia en los programas deportivos de regionales. El 2 de octubre Susana Moreno, Javier Ayuso y yo le ofrecimos a Manu una comida-homenaje de despedida por su traslado a Madrid aunque no íbamos a dejar de vernos casi a diario. Tiempo después, el hoy doctor en Ciencias de la Comunicación por la Universidad rey Juan Carlos y único español que trabaja para ESPN Deportes reconocía que esa etapa mostoleña fue la que más me enseñó, la más dura, casi dramática, pero inigualable.

Atrás quedaron los sudores de los duros momentos como aquellos en los que en una semana de la radio le obligué a ir a Continente para hacer un publi-reportaje desde una frutería en el programa de Paloma Delgado, y ella le pidió que cantara un imaginario gol del Móstoles allí mismo mientras no solo se escuchaba a través de la radio, sino también a través de la megafonía del Continente. El propio Manu confesó que no existe adjetivo que defina la vergüenza que pasé mientras lo hacía.Otra fue cuando aquella “maldita” Semana afectó a deportes teniendo que hacer el programa los cinco días en un restaurante patrocinador. Todos los invitados, cuatro o cinco cada día aceptaban encantados venir. Solo había un problema que debíamos advertirles, ni SER Móstoles ni el Restaurante invitaban a nada… Fue un poco difícil aguantar las ironías de algunos de aquellos invitados ante “la impasibilidad” del Director. El último día el jefe cedió un poco “su cerrado bolsillo” y decidió invitar a todo el personal de la emisora a comer allí mismo. Por supuesto que los invitados a aquel último programa no estaban entre “los elegidos”, pero lo peor fue cuando Lobo y yo nos enteramos que la comida sería durante la hora del programa en la mesa de al lado. Protesté como nunca lo había hecho en el despacho del Director, pero el plan no varió. Lobo y yo comimos cuando terminó el programa mientras los demás ya reían gracias a las copas tras el postre.

Eso fue duro y difícil, pero como Manu sabe, no se trataba de que yo fuera un tacaño, sino que Paco Vela no permitía excesos y también a mi me resultaba muy duro.

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