Augusto Delkáder "sigue"

Quien al leer titulares del tipo “Delkáder deja la Ser”, “se marcha” o similares no conoce al personaje ni su legado. El periodismo está tan dentro de él que sería como decir que el sol deja la tierra; es un oxímoron. Augusto Delkáder puede dejar de ser un ejecutivo el grupo, pero nada mas. Su influencia, al margen de ser nombrado presidente de honor de la Ser, es total e inconfundible y será permanente. Estamos ante una figura imprescindible para entender el periodismo del siglo XX y los años que llevamos del XXI, y lo que seguirá. Su mensaje y obra será -es- permanente para quien quiera aprender y trabajar en este oficio.

 

Augusto Delkáder entre Iñaki Gabilondo y Daniel Gavela
 en mi primera presentación de temporada 1998-99

A lo largo de Testigo de radio Augusto Delkáder es uno de los protagonistas esenciales de mi testimonio profesional. No se trata aquí ni pretendo hacer una glosa de mi jefe, pero ahora me viene a la memoria muchos momentos vitales como su llegada a la radio; una decisión que pretendía apartarle de lo que mas amaba, el papel, pero que sirvió para conocer a lo que se convertiría en su mayor pasión, la radio. Si la llegada de Polanco salvó a la Cadena de su desaparición la incorporación de Delkáder la llevó a cotas impensables convirtiendo a la Ser en el medio radiofónico de referencia del mundo hispanoparlante.

 

En estas líneas no voy a señalar sus logros porque como una vida profesional es inabarcable, pero quiero señalar uno de lo más personal. El día que Joaquín Luqui cumplía 50 años me llamó Juan Casal, entonces gerente de la Ser porque Augusto quería verme. Me encontré con mi hermano en la cafetería, hablamos de mi visita a la central y decidimos ir después a comer para celebrar su cumpleaños. Augusto había decidido nombrarme director de comunicación de la Ser en calidad de jefe de prensa. Durante la conversación durante mas de media hora hubo un momento en el que le pregunté por qué había pensado en mi para ese puesto; su respuesta fue contundente “saber para que está preparado cada una de las personas de la organización que dirijo forma parte de mi sueldo”. Pensé que se estaba equivocando… era yo el errado. Si Augusto aquel día del cumpleaños de Joaquín Luqui, el 22 de febrero de 1998 no me hubiera nombrado jefe de prensa de la Ser mi vida habría sido otra y muy probablemente ahora no me estarías leyendo por aquí contando las cosas de la radio y la música.

 

Como en todas las actividades y decisiones de Delkáder había siempre una vista mas allá de lo que los demás veíamos, incluso en nosotros mismos. Y yo no he sido la persona que ha tenido Augusto mas cerca, pero sí recuerdo lo último que me dijo aquella mañana: “La puerta de mi despacho siempre está abierta para ti”, y lo estuvo, vaya que si lo estuvo. No, Augusto Délkader no deja nada, Augusto Delkáder está ahí con la puerta siempre abierta para escuchar, asesorar, preguntar y responder; para hacer periodismo.


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