lunes, 23 de abril de 2012

Nunca... (19) Quadraphonico Miguel Gallardo, un tipo de calidad



Tras el éxito de popularidad y ventas, escondido tras su aspecto atractivo físico, latía el corazón de un enorme músico y mejor persona. Su primera grabación “Recordando a Glenn” tuvo una buena acogida y anunciaba un giro en la música popular española de la mano de un artista que se consagraría con su primer LP; Miguel Gallardo lograría que su compañía discográfica le rindiera el mejor homenaje editando “Autorretrato” bajo el sello “EMI-Harvest” -etiqueta exclusiva del sello- y en sonido Quadraphonico por primera vez en España.

Tras una comida en la que Luciano Fuentes (q.e.p.d) y Luis Iglesias, director y jefe de promoción de EMI-Odeón, respectivamente, me hablaran del trabajo que estaba realizando el músico granadino recriado en Barcelona, me llevaron al despacho del primero para ponerme una grabación que me impactó desde los primeros acordes de “Partirás” el tema que abría el disco.



Portada de Autorretrato,
primer LP de Miguel Gallardo
Unos días mas tarde, en aquél Mayo de 1975, tuve la oportunidad de conocerle tras la entrevista que le realizó Pepe Fernández en su programa de la FM en el que fue desgranando cada uno de los temas de Autorretrato. Al acabar el programa Luis me presentó al artista, y a partir de ese momento comenzó una amistad que se extendió mas allá de la distancia y del tiempo porque siempre buscaba un momento para llamarme y compartir conmigo sus experiencias, descubrimientos y recomendaciones de cualquier tipo como hizo, por ejemplo, en aquél lejano junio de 1984 con “Un mundo feliz” de Aldous Haxley, publicado por primera vez en 1932, durante la visita promocional de “Tu amante o tu enemigo” que hizo a SER Guadalajara acompañado por Juan Miguel Ramírez, uno de los mejores profesionales del negocio de la música. 

La entrevista y posterior comida la guardo como uno de los momentos mas intensos y emocionantes de nuestras conversaciones que, aunque fueran espaciadas, siempre eran profundas. Estos son dos momentos de la conversación-entrevista -casi íntegra-, entre dos amigos cómplices de la comunicación, cada uno en su vertiente, que compartimos con la audiencia. En ella, mejor que en cualquier párrafo o comentario que pueda escribir, se transmite mas claramente la categoría, personal, artística, creativa y humana de Miguel Gallardo, un hombre de sentimientos cuadrafónicos que te inundaban e invadían como aquél Partirás de su Autorretrato.














Desde los primeros momentos Miguel luchó contra su aspecto porque sabía que en un mundo en el que se centraba el éxito en la belleza se ocultaría su enorme calidad musical. Era un hombre inteligente y culto. No leía todo lo que caía en sus manos, no; elegía a lo mejores, ya fueran filósofos, ensayistas, novelistas, teatro o cine. Era un hombre con el que cuando empezabas a hablar no encontrabas el momento de acabar porque todo le inquietaba y le preocupaba; estaba pendiente de todos los movimientos culturales y eso lo supo trasladar a su música. Una persona con una fuerte carga espiritual que se fijaba en los mas pequeños detalles para comprender al prójimo y hacer compartir su mundo. Sabía mezclar arreglos orquestales con riffs contundentes o sencillos arreglos de guitarras acústicas.
Portada del último disco
 de Miguel Gallardo 1+1=3

Autorretrato marcó un camino que pocos siguieron, y que él continuo con el single Hoy tengo ganas de ti y LP’s Miguel Gallardo 2 (1976), Desnúdate (1978), Por un poco de ti (1979), Sígueme (1980), A mi próximo amor (1982),  Tu amante o tu enemigo (1984), Corazón viajero (1985), Dedicado (1987), América (1988) y 1+1=3 (1990).

En Noviembre de 2005 su voz, sus conocimientos y sus consejos como músico y productor dejaron de escucharse, pero su obra permanece para quien la quiera revisar y volver a descubrir.


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La otra cara de la moneda, Carlos Luengo

El lado opuesto al reconocimiento fue el corto pero lírico recorrido de Carlos Luengo, un cantautor que comenzó su carrera al mismo tiempo que José Luis Perales, pero no pudo traspasar las puertas del reconocimiento, y era un hombre que en las entrevistas y en el trato en corto sabía comunicar y se expresaba con una gran calidez. Quizás los momentos de transición que vivía su compañía discográfica (Hispavox), la ausencia de un productor y arreglista que supiera entender la interna forma de expresarse y sentir, hizo que no supieran dar con el estilo y la imagen adecuada para su producto.

El caso es que la historia de Carlos Luengo es una mas de las que se quedaron en el camino, pero que hoy, y ahora, he querido rescatar para no ser injusto con un buen músico, de una fuerte carga emotiva y mejor tipo.

Esta es la canción con la que se dio a conocer y tituló su primer y único LP Luengos cuentos.



Próximamente: Las noches de Magallanes